Son elementos botánicos seleccionados para decoración que se conservan mediante procesos como el secado o la preservación con soluciones vegetales (según el tipo de flor/follaje). En este caso, se trata de un follaje seco: hoja de palma recortada y deshidratada de forma natural para mantener su forma y textura por más tiempo.
Esta pieza aprovecha hojas provenientes de poda, dándoles una segunda vida en decoración. Con buenos cuidados puede durar por meses o incluso años. Al final de su vida útil, al ser un follaje seco, puede reintegrarse como residuo orgánico (compostaje).